Profesora de colegio municipal es ejemplo de innovación educativa en prestigiosa revista

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Docente del Colegio José Manuel Balmaceda fue una las exclusivas profesionales del país entrevistadas por la revista Qué Pasa, en el marco de un reportaje dedicado a los profesores que el alcanzaron el nivel de “Destacado” en la última Evaluación Docente.


Docente del Colegio José Manuel Balmaceda fue una las exclusivas profesionales del país entrevistadas por la revista Qué Pasa, en el marco de un reportaje dedicado a los profesores que el alcanzaron el nivel de “Destacado” en la última Evaluación Docente.
Como un ejemplo de perseverancia, permanente perfeccionamiento e innovación pedagógica al servicio de los estudiantes del sector municipalizado de La Serena, es considerada la profesora del Colegio José Manuel Balmaceda, María Angélica Zamora, por la revista de circulación nacional Qué Pasa.
En un extenso reportaje dedicado a los profesores que alcanzaron el nivel de “Destacado” en el último Sistema de Evaluación del Desempeño Profesional Docente 2012 del Mineduc, la revista expone algunas de las claves que llevaron a esta profesora a integrar el selecto grupo de educadores que, según el sistema, “presenta un desempeño profesional que, clara y consistentemente, sobresale con respecto a lo que se espera en el indicador evaluado y que, además, suele manifestarse por la riqueza pedagógica que se agrega al trabajo”.
Su historia, según la revista, corresponde a la de uno de los mejores profesores del país, la cual, además, exhibe “las recetas que la han llevado al éxito en la sala de clases”.
A continuación reproducimos parte de este reportaje publicado en la revista Qué Pasa:
María Angélica Zamora, a sus 46 años, no es una profesora de Educación Básica normal. No sólo porque está entre los mejores puntajes de la Evaluación Docente 2012, sino porque una de sus clases de Ciencias en el Colegio José Manuel Balmaceda de La Serena incluye, por ejemplo, cosas como usar un simulador virtual de partículas, o un avanzado software para construir átomos. Esta semana, sin ir más lejos, en su hora de Lenguaje, los alumnos usaron Movie Maker y plasticina para crear sus propias películas de animación sobre mitos y leyendas, y así entender la diferencia entre ambos conceptos. Ella se encarga de ambas asignaturas, pero antes hizo clases de Historia, y combinó sus labores con un puesto de profesora de Informática en la U. Pedro de Valdivia. Lejos de dispersarla, esa fusión de conocimientos, dice, potencia sus asignaturas.
“El mundo va más allá de la sala de clases, y uno tiene que ir siempre perfeccionándose”, dice la docente. “Les digo a mis alumnos: aunque quieran ser peluqueros o doctores, sean los mejores. No para competir con el resto, sino con uno mismo”. Eso intenta también transmitir a los profesores rurales que ha asesorado: el valor del perfeccionamiento. Y como ejemplo, pone el suyo: les cuenta cómo, a fuerza de voluntad, logró salir de Puchuncaví -donde creció e hizo clases en escuelitas de 11 alumnos-, y realizó becada un postítulo en Informática en la U. de La Serena, más tarde una pasantía en Ciencias en la Universidad de California, Davis, y luego un diplomado en liderazgo en la U. Católica. Sus resultados en la Evaluación Docente, donde antes había sido “competente” y este año fue “destacada”, acreditan su evolución. “Yo no soy la misma profesora que hace diez años, ni entonces era la misma que cuando comencé”, dice. “Un buen profesor tiene que tener una percepción crítica de su trabajo y superarse día a día”.
Se toma en serio lo que dice. Hoy, a pesar de sus buenos resultados, todos los jueves toma el bus de La Serena a Santiago a la una y media de la mañana, para asistir al magíster en Liderazgo Educacional de la PUC -al cual pudo acceder por ser la mejor de la generación en su diplomado-, y a las diez de la noche toma el bus de vuelta para estar el viernes en el colegio. Esos conocimientos quiere utilizarlos para liderar en el futuro proyectos educativos, pero también para poder desafiar mejor a los alumnos de hoy. “Uno a veces no cree en la capacidad que tienen los niños, y sus habilidades son únicas”, señala. “Es una lección que uno aprende, y que potencia tu trabajo como profesor”.