Alcalde de La Serena visitó campamento gitano

Carencias en diversos ámbitos así como discriminación dicen sufrir más de un centenar de integrantes de esta tribu ubicada en el puente Libertador quienes saben que a futuro deberán abandonar el lugar ante el avance de las nuevas edificaciones por lo que están dispuestos a establecerse definitivamente en algún terreno.

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Definitivamente mirar desde afuera y visualizar imágenes como las mostradas en una telenovela nacional dista mucho del verdadero mundo que viven los gitanos.

Tras los reclamos de algunos vecinos de los condominios ubicados en el sector del puente Libertador, el alcalde de La Serena Roberto Jacob, acompañado del concejal Pablo Yáñez, decidió ir personalmente a conocer cuál es la realidad y las principales problemáticas que aquejan a las más de cien personas que integran el campamento emplazado a un costado de la vía.  

“Algunos paisanos llevan acá muchos años, se han establecido. Son pocos los que viajan. La Serena es una buena ciudad para trabajar, la gente es buena, no molestamos, y estamos agradecidos”, dijo con su particular acento Drago Pantic, uno de los miembros de la tribu.

Sin embargo, y si bien se sienten cómodos en la ciudad, están concientes que deberán  a corto plazo dejar este sitio y están dispuestos a pensar en establecerse definitivamente incluso en casas si existe la posibilidad. “Sabemos que en un tiempo más van a edificar. Cuando llegue ese momento abandonaremos el terreno y no sabemos dónde iremos. Ahora espero que el alcalde o alguna autoridad nos ayuden a buscar algún otro lugar. Sería mucho mejor vivir en casa, más seguro para los niños, si tenemos que postular lo haremos, pero no sabemos tampoco cómo hacerlo.  Me parece muy bien este acercamiento, son pocos los alcaldes que hacen esto, venir, sentarse en la carpa y dialogar. Es una mayor seguridad para nosotros”, destacó.

Para Jorge Pantic, otro de los gitanos que expuso las inquietudes de sus “hermanos”, el principal problema es el desprecio que sufren de los gallé. “La gente nos discrimina mucho, estamos muy aislados, por uno no puede pagar el pato todos. Eso es racismo. Esta visita del alcalde es bueno para que la gente sepa cómo vivimos, que somos seres humanos igual que ellos, que vamos a la calle a trabajar, que no robamos ni matamos. Demoramos un día o un día y medio en hacer pailas de cobre para traer sustento a nuestras familias. Por otro lado me parece bien en que estudien los niños, pero hay colegios que los discriminan, tenemos miedo que tengan peleas adentro y no nos atrevemos a colocarlos en el colegio. La gente nos dice que no van y todo eso, pero ellos mismos nos discriminan y por eso preferiríamos que un profesor viniera, pero estamos dispuestos a que estudien”, indicó.


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