Destacan a tradicional vendedor de pescado en carreta de Las Compañías

- Municipio de La Serena entregó un reconocimiento a don Fernando Velásquez Pacheco (70) quien por 47 años lleva adelante un emprendimiento que está en extinción.

Uno de los objetivos que se ha trazado la Municipalidad de La Serena  es  rescatar la historia de los diferentes sectores de  la comuna y principalmente  a sus personajes. En Las Compañías, a través  de la Delegación Municipal y la Casa de la Cultura, se han desarrollado diferentes actividades para colocar en valor la tradición y a sus protagonistas, como recolección de fotografías antiguas, murales y entrega de testimonios a vecinos que aún  desarrollan labores que están en retirada.

 

La tarde del jueves 30 de junio  de 2021 el turno fue para don Fernando Velásquez  Pacheco (70) quien  desde 1974 vende pescado en carreta y  sigue vigente hasta hoy. El diploma como ‘patrimonio vivo’  de Las Compañías fue entregado a nombre del alcalde Roberto Jacob Jure por el delegado municipal, Pedro Valencia quien resaltó su esfuerzo y tenacidad por desarrollar una actividad que llama la atención en medio de la modernidad y avances tecnológicos. “Siempre   hemos visto a don Fernando recorrer las calles de Las Compañías en su carreta vendiendo pescado, por lo que el municipio quiso reconocerlo  por esta labor que ha conservado por más de  47 años”, enfatizó.

 

6_desde 1974 don fernando mantiene  vigente la tradicin de vender pescado en carreta.

 

Para el propio  alcalde Roberto Jacob Jure esta labor, “es nostalgia. Es volver atrás y recordar esos momentos  románticos  que deberían retornar. El problema es que ellos son irremplazables y cuando se van se muere esa tradición, porque no la toman ni los hijos o parientes. Es una persona que  merece nuestro reconocimiento porque es la tradición viviente del vendedor de pescado”, remarcó la autoridad.

 

EN BUSCA DE UN SUEÑO

 

Don Fernando agradeció el gesto  del municipio serenense y admitió que nunca pensó que se le pudiera entregar un testimonio por su labor que desarrolla  hace más de cuatro décadas. “Siento alegría, estoy agradecido  y muy feliz”, resaltó.

 

Pero, tras la entrega del galvano insistió en  el interés  por concretar uno de sus últimos sueños: tener una moto de tres ruedas para seguir  realizando esta actividad. “Ya la carretera me queda muy alta para subir, porque ya estamos en una edad”, advierte.

 

Recalca que le llena de emoción y satisfacción cuando en algunos casos  las familias detienen los autos, “para que los niños  puedan ver la carreta y el caballo”, complementa.

 

Don Fernando  se inició en este trabajo apoyado por sutío  Adrián Pacheco  y su  abuelo  Pedro Pacheco, “él me pasó una carreta y un caballo para que trabajara en el pescado y me gustó. Se la fui pagando poco a poco. Vendía jureles, pescada y mucha cojinova en esos años y cuando  se construyó los Arcos de Pinamar (población), empecé a vender pura reineta. He sido feliz  y eduqué mis hijas (Bernarda y Marianela)”,  rememora.